lunes, 29 de septiembre de 2014

CAS

CAS Colegio María Reina

La primera vez que enseñamos fue "lindo", pero a la vez exhausto. Los niños corrían, gritaban, jugaban, lloraban y estaban parados por todo el salón. No sabíamos que hacer.
Ese día enseñamos el abecedario, les mostramos la canción y cantaron todos juntos. Excepto por una niña, Lizel.
Lizel no quería cantar, no quería ni hablar conmigo. Le pregunte si prefería salir del salón para cantar afuera, yo supuse que le daba vergüenza cantar con todos sus compañeros. Al salir del salón canto conmigo, pero aun así no escuchaba mucho su voz. Ella me explico que prefería cantar otras canciones y yo le dije que tenía que cantar esta canción para que pueda aprender un nuevo idioma. 
Lizel me canto un huaino, una canción que ella quería cantar, tenía una voz hermosa, tiene una voz hermosa. 
Ese día aprendí que no solamente es poner de nuestra parte para poder ayudar, si es que ellos no quieren ser ayudados, nuestro trabajo no va a ser muy relevante.

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